SABOR: Cada una de las cuatro apreciaciones percibidas por el sentido del gusto. SABOR DULCE: apreciable en la punta de la lengua. SABOR ÁCIDO: apreciable en los laterales de la lengua. SABOR SALADO: apreciable en la zona anterior de la lengua. SABOR AMARGO: apreciable en la parte mas profunda de la lengua.
SABROSO: Vino con amplias sensaciones sápidas.
SANGRIA: Bebida refrescante, muy española, que se elabora con vino y frutas, sobre todo limón.
SECO: Vino que ha realizado, plenamente su fermentación, transformando todo el azúcar en alcohol. Cualidad gustativa de los vinos.
SEDOSO: Aterciopelado, de gran suavidad en el paso de boca, mas frecuentemente aplicado a los vinos blancos.
SEMIDULCE: Vino con un contenido en azúcares residuales de 30 a 50 gr/l.
SEMISECO: Vino con un contenido en azúcares residuales de 15 a 30 gr/l.
SIRUPOSO: Vino viscoso, con aspecto de jarabe.
SOFISTICADO: Vino con aromas foráneos.
SOLEO: Práctica consistente en la exposición al sol de las uvas para concentrar sus azúcares.
SOLERA: La fila inferior de una escala de botas, donde se crían los vinos más viejos. Además es un sistema de crianza que consiste en mejorar el vino joven con el más viejo. Es el sistema de crianza de los vinos generosos de Jerez.
SÓLIDOS: Sustancias que contiene el mosto o el vino en suspensión.
SOSO: Vino falto de frescura por escasa acidez.
SUAVE: Vino muy agradable de beber por no producir ninguna acción agresiva en su paso por la boca, sedoso y aterciopelado, de tacto muy agradable.
SUCIO: Vino con olores extraños a los propios de la uva, la fermentación o la crianza.
SUELO: Desde el punto de vista agrológico, el suelo es la parte superior del terreno, la zona donde se desarrollan las raíces de las plantas.
SULFUROSO: Vino con dosis de dióxido de azufre elevadas.
SUTIL: Vino delicado y de calidad.